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Diputación Provincial de Cádiz |
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Introducción
Rafael Román Guerrero |
La Historia de todos los tiempos se ha visto recorrida de un extremo a otro por el fenómeno del "malditismo". Grandes artistas, magníficos músicos, excelentes literatos, en ocasiones verdaderos genios, que, bien por la incomprensión del público de la época, bien por la exagerada rigidez de los cánones del momento, o, simplemente, por pura decisión personal del artista, permanecieron al margen de los circuitos habituales de difusión artística y nos legaron una obra a la que sólo el tiempo se encargaría de hacer verdadera justicia. Sin embargo, será ese mismo tiempo reparador quien venga a demostrar la valía de cada uno de estos creadores, eliminando de un plumazo toda connotación negativa que pudiera llevar asociada esta cualidad de artista maldito. La Sala Rivadavia, consciente de que el "malditismo" permanece latente en nuestros días, se abre a la obra de un grupo de artistas gaditanos que, después de muchos años de callada y constante creación, almacenan unas carreras artísticas de calidades cuando menos interesantes. Es esta exposición una ocasión dorada para asomarnos al trabajo de esos otros artistas, ésos de quienes no hablan las crónicas de grandes exposiciones, y que aparecen ahora aquí bautizados bajo el circunstancial título de malditos. Es también, no cabe duda, sondeo necesario para evaluar el estado de salud en que se encuentra el panorama artístico de nuestra provincia, al tiempo que puente tendido hacia posibles exposiciones de carácter individual. El Baile de los Malditos está en marcha. Los músicos hace tiempo que afinaron sus instrumentos, las partituras están dispuestas sobre los atriles, las luces iluminan la pista. Sólo queda romper el hielo y dejarnos llevar por el son que ellos mismos nos marcan. Por tanto, sin más dilación: música, maestro. |
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