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Diputación Provincial de Cádiz
Fundación Provincial de Cultura
SALA RIVADAVIA

Lolo Pavón
Manglar

     

    

Introducción

Rafael Román Guerrero
PRESIDENTE

         
          

En más de una ocasión he tenido la oportunidad de oír a los artistas hablar sobre sus obras como si de "sus hijos" se tratase; cuando les pides que seleccionen un cuadro, una escultura o una fotografía de entre toda su producción, quedan todos entre la espada y la pared y se defienden argumentando aquello de que "son todos hijos míos, no podría sacrificar a ninguno". Imagino que será inevitable experimentar este sentimiento cuando se desarrolla una carrera que precisa de tanta entrega, de tanto cariño, como es la carrera artística.

El caso de Lolo Pavón, un magnífico artista de la Isla de León que ahora nos trae sus pinturas hasta la Sala de Rivadavia, no habría de ser diferente. Todos y cada uno de los lienzos salidos de los pinceles -en ocasiones, directamente de sus manos- de Lolo Pavón, son también hijos suyos. Sin embargo, en su caso Lolo da un paso más y avanza en el camino: existe una identificación tal entre la pintura de este artista y él mismo, que sus cuadros son, además de sus criaturas, su propio territorio, el lugar donde vive, su hábitat personal. Lolo Pavón habita permanentemente entre sus pinturas.

Por todo ello, la Fundación Provincial de Cultura no puede sino sentirse orgullosa de que durante unos días, por obra y gracia de la obra de Lolo Pavón, la Sala Rivadavia sufra una curiosa metamorfosis, una extraña transformación que la convierta en la casa del artista, en una parcela privada de su mundo, en el refugio de un universo propio aún más privado, si cabe. Sin ninguna duda, estoy seguro de que no le importará que nosotros, visitantes de esta exposición, nos paseemos de este modo por su casa.