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Diputación Provincial de Cádiz
Fundación Provincial de Cultura
SALA RIVADAVIA

Los sucesos de Casas Viejas
(Cádiz 1933)

     

    

Las primeras horas en Casas Viejas

Jerome R. Mintz
de su libro "Los anarquistas de Casas Viejas"

         
          

Como los planes del levantamiento no se habían comunicado a los miembros de base, cuando empezó la insurrección en Barcelona el 8 de enero, los miembros del sindicato de Casas Viejas tenían otros asuntos en mente. (...) Los ataques principales, que tuvieron lugar en puntos aislados fueron controlados rápidamente por las fuerzas armadas. A pesar de todo, esporádicas escaramuzas seguían ocurriendo en diversos puntos. A lo largo de la jornada del 10, Arturo Menéndez, director general de seguridad en Madrid, recibió llamadas telefónicas de alcaldes de la provincia de Cádiz por las que le informaban de huelgas anarquistas o focos de violencia de distintos grados surgidos en jerez, Cádiz, Sanlúcar, San Fernando, Chiclana, Algeciras, Alcalá de los Gazules y Arcos de la Frontera. Sin embargo, estas rebeliones no alcanzaron proporciones significativas.

En la mañana del 10 de enero, en medina Sidonia, Manuel Llamas, el dirigente faísta local, se impacientó por la falta de información y por la inexistencia de una orden directa para unirse a la revolución.

Manuel Llamas: Fui a jerez para ver si iba a haber una huelga general. No pude acercarme a la sede de la organización a causa de la policía. Me encontré a un compañero en la calle que me pasó una nota. El mensaje no llevaba el sello de la organización como medida de protección. La nota decía:"A las 10 de la noche, con todas las consecuencias".

Llevé la nota de Jerez a Medina. La entregué a Osorio, rogándole que la llevara a Casas Viejas y la pasara a los responsables de allí. Osorio llevó la nota a Casas Viejas. Osorio también estaba en la FAI, en el mismo grupo que yo.

A media tarde del 10, Osorio llegó a Casas Viejas con el mensaje que le había dado Manuel Llamas. Entregó la nota a Juan Sopas. (...)

A media tarde, Villarubia el joven secretario del sindicato de Casas Viejas, regresó de trabajar en el campo. Fue al centro para leer los informes contradictorios del progreso de la huelga.(...)

Ninguno de los sindicalistas tenía una radio para oir las últmas noticias, pero, por lo menos, tenían acceso a una radio en el pueblo. Por la tarde, el profesor de la escuela, Manuel Sánchez traía su radio a la escuela, donde todos podían oirla:

Andrés Vera: Recuerdo que la noche anterior estaba con el profesor de la escuela, quien tenía una radio, en la que oí que el movimiento había fracasado. El aula estaba justo enfrente del sindicato, y recuerdo que uno de los dirigentes vino a escuchar. Pero no creyeron las noticias. Creían que los estaban engañando.

Esa tarde, el centro se llenó de excitados campesinos que deseaban enterarse del desarrollo de la revolución. (...)

Gallinito urgió a los hombres a unirse a la revolución. Pepe Pilar recordó que "Gallinito influyó a la gente esa noche". Chilló: "¡Marchemos!, ¡marchemos!" . Y Manuel Legupín confirmó: Gallinito declaró:"prefiero morir luchando que morir de hambre". Sin embargo, Villarubia habló con fuerza:

Dije: ¿Queréis convertiros en mártires? ¿No comprendéis que la huelga en Zaragoza ha terminado? ¿Cómo entonces vamos a empezar una revolución armada aquí? ¿No os dáis cuenta de que es imposible?(...)

Cuando se disolvió el mitin, los hombres se reunieron en la parte alta del pueblo, al borde del cerro, a esperar la señal luminosa.

Una escena similar se estaba produciendo en Medina. Los ojos tambièn estaban allí vueltos hacia el norte, hacia Jerez. La señal de ataque en Medina significaría la destrucción de los generadores de Jerez y el consiguiente apagón en la ciudad (...) Pero mientras los hombres esperaban impacientemente, un destacamento de guardias civiles que iban a Jerez entró en Medina y pasó varias horas allí. Su presencia causó el pánico entre los campesinos. El asalto fue rápidamente abortado y los campesinos huyeron al campo circundante. Entre la confusión y la huida repentina, olvidaron sus obligaciones con Casas Viejas. (...)

Por la noche, el campo está tan oscuro como el mar y sopla un viento húmedo. Los hombres escudriñaban la oscuridad en dirección a Medina Sidonia. Como recordó Jose Monroy, "era invierno y la noche era oscura.

A veces, las luces parecían apagadas, pero luego parecían encendidas otra vez. En invierno, no se ve muy bien".

En Casas Viejas, el impulso de unirse a los compañeros en las barricadas era irresistible. Jose Monroy dio instrucciones a sus compañeros de empezar el asalto del pueblo:

No les podía decir más de lo que me habían dicho: que el comunismo libertario vendría el día de mañana. Les informé a donde tenían que ir. Dije que no fuera nadie a trabajar al campo. Estábamos en huelga. Envié algunos hombres a pedir a los que estaban fuera del pueblo que regresaran. Envié hombres a lugares estratégicos, donde pasa la gente al salir al campo. Les dije que íbamos a ganar el movimiento. Estábamos preparados para ello. "Tomad las armas y haced lo que sea necesario".

Juan Sopas también habló. Ël les aconsejó : "No abuséis de la gente. Comportáos. No molestéis a nadie. Si entráis en las tiendas, no toquéis nada. No es necesario". (...)

Lo primero era aislar al pueblo. Cortaron los cables telefónicos, entre el pueblo y Medina y Alcalá. Al mismo tiempo, enviaron a algunos hombres a cavar una fosa para impedir que los coches entraran en el pueblo. A otros los enviaron a vigilar los cruces y los caminos que llevan a Casas Viejas. Otro grupo fue asignado a rodear los cuarteles de la guardia civil. (...)

Si fracasara la insurrección, los hombres apostados para intercambiar disparos con la guardia civil serían los que sufrirían el peor castigo. Dos miembros de la familia de Seisdedos, su hijo y su yerno, se encontraban en la situación más expuesta y peligrosa del alzamiento. Seisdedos, el viejo carbonero, tenía entonces casi setenta y tres años y no participó en el levantamiento. Como afirmó Juan Pinto, "Seisdedos no estaba en la calle. Estaba en la casa durante el suceso".