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Diputación Provincial de Cádiz
Fundación Provincial de Cultura
SALA RIVADAVIA

Los sucesos de Casas Viejas
(Cádiz 1933)

     

    

Los anarquistas de Casas Viejas - Introducción

Jerome R. Mintz
de su libro "Los anarquistas de Casas Viejas"

         
        

 

El objetivo del anarquismo es reconstruir la sociedad, y la historia del anarquismo conlleva, inevitablemente, sueños, luchas y derrotas. El 8 de enero de 1933, se iniciaron alzamientos anarquistas en Barcelona, Madrid y Valencia. La insurrección fue sofocada rápidamente, pero, tres días después, el 11 de enero, estalló inesperadamente la lucha en el pequeño pueblo andaluz de Casas Viejas.

Los trabajadores desfilaron por la calle, y se declaró el comunismo libertario. Entonces, en un intercambio de disparos en el cuartel de la guardia civil, dos guardias fueron mortalmente heridos. Llegaron refuerzos para detener la revuelta, pero fueron frustrados por una dura resistencia en la choza de un carbonero llamado Seisdedos. Siguiendo las órdenes de su capitán, los guardias incendiaron la choza, matando a ocho hombres y mujeres. A continuación ejecutaron una terrible venganza en el pueblo, fusilando a otros doce hombres.

El suceso de Casas Viejas simbolizó la furia y el martirio que padecieron los campesinos andaluces que carecían de tierra. El pueblo quedó arrasado por la masacre y los encarcelamientos que siguieron a los juicios por el levantamiento. Casi cada familia se vio afectada, y los rumores locales que atribuían la culpa y la responsabilidad de los hechos crearon una enemistad que perduraría durante décadas.

La tragedia resonó por todos los rincones de la nación. El movimiento anarcosindicalista padecía conflictos y confusión interna, y el alzamiento marcó la transición final del liderazgo y del poder: de los moderados a una temeraria minoría militante: La ira pública provocada por la costosa contienda y el subsiguiente encubrimiento de la masacre derrocó al primer ministro Azaña y a su gabinete de la presidencia. Al mismo tiempo, el general Francisco Franco, irritado por las desconcertantes hostilidades, concluyó que la República no podía gobernar, por lo que decidió preparar un golpe de estado. El alzamiento de Casas Viejas se convirtió en uno de los incidentes que condujeron a la Guerra Civil.

(En su discurso radiofónico del 18 de julio de 1936, el segundo día de la guerra, Franco declaró que la nación estaba siendo destruida por la anarquía y las huelgas revolucionarias. En la película Franco, ese hombre, dirigida por Jose Luis Sáenz de Heredia y estrenada en 1964, se citó el alzamiento de Casas Viejas como uno de los acontecimientos que convencieron al general Franco de atacar a la República). (...)

¿Podría el dilema del sur de España, con sus tierras extensas y la existencia marginal de sus campesinos, haber sido solucionado con los proyectos anarcosindicalistas? Escribiendo en época de la Guerra Civil, Gerald Brenan, que ciertamente no era un anarquista, afirmó que las condiciones intolerables de Andalucía habrían podido resolverse por medio de una posesión comunal de la tierra (...)

La única solución razonable para las extensas tierras de España es una solución coelctiva... En muchos distritos, los mismos campesinos se oponen a ello, pero la ideología anarquista en Andalucía la ha hecho allí la solución favorita, y éste es un factor del que cualquier gobierno sensato deberia sacar ventaja. (...)

La historia de Casas Viejas tiene un viso trágico, pues revela el conflicto entre dos grandes ideales; la democracia y el anarquismo. La oposición anarquista en una sociedad democrática es moralmente compleja, particularmente en el caso de la República española, cuyo gobierno pretendía una reforma pero era considerado ineficaz e incapacitado para garantizar la justicia. Los militantes anarquistas consideraban que la democracia y la reforma moderada contrariaban los ideales anarquistas, y el conflicto social resultante demostró ser mortalmente peligroso para la democracia, sin beneficiar para nada al anarquismo.

(Casas Viejas fue un fatal catalizador para la caída del gobierno del primer ministro Manuel Azaña, como indicó Malefakis: "El ambiente de inseguridad creado por los alzamientos locales de la CNT contribuyó a que un sinnúmero de votos fueran en contra de Azaña en las elecciones de 1933.

Igualmente importante fue que Azaña se vio en la obligación de adoptar una política de dura represión que, a veces, fue en su propia contra, siendo un ejemplo notable el de Casas Viejas, cuyo alzamiento probablemente dañó la posición de Azaña más efectivamente que todas las revueltas campesinas en su totalidad. En breve, los anarcosindicalistas, incapaces de llevar a cabo su tipo de revolución, impidieron a los republicanos la realización de su propio sueño revolucionario. Al final, los excesos que inevitablemente resultaron de la política "dictatorial" que la CNT dictó a Azaña le costaron el apoyo de muchos liberales que creían que los métodos "democráticos" podían aplicarse siempre contra todos los oponentes". (...)

Ni la revolución ni la reforma ofrecieron a los anarquistas más que una visión momentánea de esperanza, seguida de derrota y represión. Esto fue el núcleo de la lucha en la España de los años treinta, cuando los conflictos políticos y sociales existentes durante la República alcanzaron una intensidad fatal. Existía la creencia de que el comunismo libertario se hallaba cercano, y esta ilusión instigó a los militantes anarquistas a acciones que los dividieron y los llevaron a la derrota. Para los defensores de un gobierno central fuerte, cualquier amenaza al orden social, por justificada que fuera, merecía la represión más severa. (...)