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Diputación Provincial de Cádiz
Fundación Provincial de Cultura
SALA RIVADAVIA

Carmen Bustamante
aMAR

     

    

Introducción

Rafael Román Guerrero
PRESIDENTE

         
          

La relación entre esta ciudad y el mar siempre ha sido una relación amorosa. El mar y Cádiz siempre se han llevado bien, no ha habido enfados ni malos entendidos, y, por lo tanto, no queda entre ambos un resquicio para el rencor o el resentimiento. Entre Cádiz y el mar se impone el amor. Porque Cádiz ama al mar, y lo hace dejándose el alma en ello, entregándose por entero a todas y cada unas de las caras que ese mismo mar muestra a la ciudad a la que besa; el mar en Cádiz se aparece como un ser mitológico de múltiples cabezas, una para la pesca, otra para el deporte, una más para la navegación, la industria...., por supuesto, una también para la cultura.

Que el mar ha sido fuente de inspiración para muchos artistas y creadores de esta tierra es algo que, no por tantas veces repetido, deja de ser evidente. El mar, igual que hace con nuestras costas, baña también en Cádiz la obra de algunos de nuestros mejores literatos, nuestros más insignes músicos o nuestros más brillantes artistas.

Por ello, en estos primeros días de mayo, cuando con motivo de la celebración de la Gran Regata 2000 la ciudad se prepara para emborracharse de mar hasta caer rendida, la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz, a través del programa de exposiciones de su Sala Rivadavia desea unirse al resto de los gaditanos y ser partícipe también en esta celebración.

La pintura que Carmen Bustamante muestra en estos días en la Sala Rivadavia va y viene del mar de Cádiz, nutriéndose de él y sirviendo al mismo tiempo de alimento para ese amor marino del que antes hablaba. De su trabajo, de su quehacer diario, de ese pensar y repensar constantemente un mismo paisaje siempre cambiante, salen lienzos que rezuman mar por sus cuatro costados, tanto, que apostaría a que si acercásemos el oído a cualquiera de sus cuadros podríamos oír el lejano rumor del oleaje incesante, la narración eterna e inacabada que sólo gente como Carmen parecen entender y atender.

La exposición de Carmen Bustamante en la Sala Rivadavia es una invitación para los gaditanos, y cuantos visitantes deseen adentrarse en ella, seamos capaces de encontrar el mar gaditano mas allá de nuestras murallas, más allá de nuestros balcones abalaustrados; el mar, en Cádiz, se halla también en la superficie de los lienzos. De los lienzos de Carmen Bustamante por supuesto.