|
Diputación Provincial de Cádiz |
|
|
|
|
A proposito de
Sade
Anonimo |
A Don Luis, seguramente, no le habría gustado nada tanta conmemoración y tanta fanfarria centenaria. Él, fiel hasta el inal a su Divino Marqués, reivindicaba para sí mismo el testamento de Sade: sus cenizas esparcidas en cualquier parte y el olvido de la humanidad para sus obras y hasta para su nombre. Buñuel decía encontrar falaces y peligrosas todas las ceremonias, todas las estatuas de grandes hombres. Solamente veo dignidad en la nada, apostillaba en sus memorias. Es posible que al realizar esta exposición dificultemos un poco más el que llegue a cumplirse esta última voluntad de Don Luis, es posible que estemos orillando su pensamiento, aún cuando nuestro propósito es principalmente recrear su universo y el espíritu que impregna toda su obra. Pero eso no importa demasiado. Al fin y al cabo, la contradicción es un rasgo que encaja perfectamente en esta empresa. ¿ Cómo renunciar a recrearse con una de las principales figuras de la cultura universal de nuestro siglo? Su persona, su personaje y su obra artística forman un caudal de sensibilidad y de pensamiento dificilmente igualable, e imprescindible para entender nuestra propia historia. Estructurada en torno a su producción cinematográfica, la Exposición El ojo herido recorre y trata de interpretar visualmente la trayectoria creativa de Buñuel. Nos gustaría descubrir, al menos en parte, ese motorcito extraño y perverso, de humor delicioso y tipo conclusivo que él admiraba tanto en el poeta surrealista Benjamin Péret. Pero, para mayor seguridad, hemos acompañado su mirada con su
palabra. Las páginas que siguen recogen el testimonio del propio Buñuel en torno a su
vida y sus películas. Son extractos de dos libros indispensables y deliciosos: Esperamos que el visitante comparta la fascinación, el desasosiego, la sonrisa y la tristeza de ser conscientes del mundo en que vivimos que nosotros hemos experimentado en el proceso de elaborar esta exposición. Y también esperamos que Don Luis, allá en su gloria, o en su infierno, en los que no creía, sepa dispensarnos...
|
|