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Diputación Provincial de Cádiz |
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Introducción
Rafael Román Guerrero |
La Sala Rivadavia de la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz pretende servir de plataforma de lanzamiento para la pléyade de artistas jóvenes de esta provincia que, acreditados por el buen hacer de una obra interesante y de calidad, precisan del apoyo de las instituciones públicas para dar un paso más hacia adelante en su carrera artística. Sin embargo, no es deseo nuestro limitar esta causa a una especie de cruzada en favor de aquellos artistas que ahora comienzan, acotar las posibilidades de este espacio expositivo en aras a promocionar a los más necesitados - artísticamente hablando, claro -, sino que pretendemos aprovechar estas instalaciones para mostrar al público el quehacer creativo de otros artistas, de la provincia o de más allá de nuestras fronteras, que llevan a cabo una labor más que reconocida. Las relaciones entre José Manuel Ballester y la Diputación de Cádiz nacen en 1997, a raíz de su participación como miembro del jurado en la X Edición del Certamen Nacional de Artes Plásticas ADUANA, organizado por la Fundación Provincial de Cultura de esta Diputación. A partir de ese momento, y cautivados no sólo por la maravillosa obra de este pintor madrileño, sino también encantados por su carácter afable y su erudita conversación, decidimos que sería todo un lujo para esta ciudad poder contar con una muestra de su pintura. Planteada la posibilidad, el acuerdo llegó solo, sin problema alguno que empañara cada una de las posteriores gestiones realizadas para conseguir esta exposición. Hoy, dos años después del inicio de aquellas conversaciones, la Sala Rivadavia se muestra radiante con las obras de José Manuel Ballester colgando de sus paredes. Ahora llega el turno del público visitante, el momento de que el espectador que contemple cada uno de estos cuadros e deje llevar, al igual que lo hicimos nosotros en su día, por la poderosa atracción que de ellos se desprende.
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