| Ibérica 2000
La destrucción de la Albufera de
Valencia
La gran ciudad casi llega a las orillas. Grandes complejos industriales contaminan las
aguas de uno de los enclaves húmedos de mayor importancia de nuestro país.
Las playas son invadidas por decenas de millares de personas. Los pescadores apenas
cuentan ya con aquel maná que se escondía en las aguas de la Albufera. El hombre ha
arrinconado definitivamente una de las manifestaciones más bellas de todo el litoral
mediterráneo.
Cercle Obert solicita la paralización urgente de
actuaciones urbanísticas en el entorno de la Albufera
La entidad cívica y cultural Cercle Obert de Benicalap quiere manifestar su profundo
malestar y preocupación ante las medidas adoptadas recientemente por la Generalitat
Valenciana que permite la construcción de viviendas y otros equipamientos, dado que este
tipo de actuaciones urbanísticas son agresivas e innecesarias y perjudican el entorno del
lago. Igualmente las construcciones aprobadas por la administración pública autonómica,
lesionan de manera irreversible al Parque, condenando a una muerte segura y próxima a la
Albufera de Valencia, un espacio único ya profunda y visiblemente degradado por la
inercia institucional.
Estimamos que constituye un comportamiento negativo permitir y alentar actuaciones
urbanísticas en el actual Parque de la Albufera, indicando que vamos a iniciar las
actuaciones pertinentes ante los organismos internacionales y judiciales, a fin de que la
Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia procedan a respetar y acatar la
normativa, iniciando un plan urgente de coordinación entre las diversas instituciones
implicadas, en aras a la adopción y ejecución de medidas de protección y regeneración
eficaces.
Se impone la necesidad de acabar con la construcción de viviendas e infraestructuras en
el entorno del Parque Natural, diseñando un plan alternativo que logre la implicación
directa de los ciudadanos, de los medios de comunicación, de las entidades y asociaciones
cívicas, del mundo universitario...
Conservar y recuperar, con esmero y respeto, nuestro legado natural, nuestro patrimonio
histórico-artístico es una prioridad esencial que toda sociedad avanzada debe asumir,
evitando acometer cualquier tipo de proyectos lesivos y lacerantes que incrementen la
actual degradación de nuestro emblemático lago de la Albufera.
En consecuencia urge que las diversas administraciones competentes (Generalitat
Valenciana, Ayuntamiento de Valencia, Diputación Provincial, Ministerio de Medio
Ambiente, Ministerio de Fomento, Congreso de los Diputados, Cortes Valencianas, CONSELL
VALENCIA DE CULTURA, SÍNDIC DE GREUGES DE LA COMUNITAT VALENCIANA...), procedan a iniciar
un encuentro para confeccionar un plan urgente destinado a la total recuperación y
regeneración de LA ALBUFERA y su entorno, paralizando todas las actuaciones urbanísticas
previstas.
¿Es la hora de l´Albufera?
Si fuera la hora de l´Albufera la normativa de protección estaría ya aprobada desde que
en la década de los 90 fue derogada por su inadecuada tramitación.
Si fuera la hora de l´Albufera se comprobaría que en los presupuestos de la Generalitat
existe la partida económica necesaria para su protección y regeneración.
Si fuera la hora de l´Albufera, como si de un sistema se tratara, las administraciones
trabajarían conjuntamente por su protección y no cada una por su lado, a veces en
contra. El President de la Generalitat posibilitaría que las diferentes administraciones
desarrollaran una política común en defensa de, desde luego, nuestro mayor patrimonio
natural.
Si fuera la hora de l´Albufera se acabaría la red viaria del parque, las depuradoras de
aguas residuales, se licitaría alguna depuradora de aguas residuales industriales,
actualmente inexistentes... se protegerían y regenerarían los cauces de forma natural,
sin hormigón y obra dura que imposibilita la vida.
Si fuera la hora de l´Albufera se protegería el cultivo de arroz y a los agricultores,
quienes con sus demandas de agua para el cultivo, permiten la existencia del humedal.
Si fuera la hora de l´Albufera se daría una solución a la falta de arena de las playas,
que diferentes gobiernos nacionales han jurado en regenerar.
Si fuera la hora de l´Albufera se dragarían sus sedimentos tóxicos y peligrosos con
grandes cantidades de cromo, arsénico, mercurio, plomo nitrógeno y fósforo, depositados
en diferentes formas químicas.
Si fuera la hora de l´Albufera me sentiría la persona más feliz del mundo porque me
tendría que morder la lengua, ya que quienes NO HAN HECHO NADA HASTA AHORA DESDE SU
DECLARACIÓN COMO PARQUE, se habrían puesto como objetivo recuperarla.
El Consejo Jurídico no pone objeciones ilegales
El Consejo Jurídico Consultivo de la Comunidad Valenciana ha emitido un informe en el que
avala la legalidad de los cambios introducidos por la conselleria de Territorio y Vivienda
en el decreto de la Albufera.
Según la nota oficial hecha pública ayer por la conselleria que dirige Rafael Blasco,
los cambios que se aplicaran al decreto «se acomodan al Estatuto de Autonomía y al resto
del ordenamiento jurídico valenciano».
Blasco recordó además que un total de 35 entidades y asociaciones vinculadas a La
Albufera han dado su apoyo «expreso» a la futura regulación del parque natural.
«En concreto, el 93% de todas las entidades a las que se informó de la modificación del
Decreto han dado su visto bueno al mismo», destacaron fuentes de la conselleria, que
citaron expresamente entre los apoyos los de la Junta Rectora y el Consejo Asesor y de
Participación del Medio Ambiente.
El Consejo Jurídico, siempre según la versión hecha por la conselleria, ha considerado
en su informe que «ningún obstáculo jurídico debe manifestarse para que se regularice
el borde del suelo urbano del Palmar, se construya un Centro Escolar y un Centro de Salud
en El Perelló, o para que la zona del Tremolar tenga su reflejo en el régimen jurídico
del Parque Natural y en el planteamiento municipal y autonómico que lo desarrolle,
evitando su olvido sistemático».
La conselleria entiende que el Consejo ha respaldado la construcción de viviendas en
Pinedo que estarán destinadas, según se afirma en la nota, «al realojo en su pedanía
de vecinos afectados por la ejecución de la ZAL del Puerto de Valencia».
Estos cambios, que serán introducidos en el futuro Plan Rector de Uso y Gestión, fueron
muy criticados por algunos colectivos para quienes las modificaciones esconden una puerta
abierta a la construcción dentro de los límites del parque natural.
Protesta ciudadana convocada en su día
Diversos colectivos ecologistas y ciudadanos agrupados en torno a la plataforma Xúquer
Viu se convocaron para las 20 horas de hoy una concentración en la Plaza de la Reina,
junto a la Catedral de Valencia, con la que pretenden escenificar un «solemne funeral»
por el río Júcar y por La Albufera.
La comitiva se trasladó hasta la sede de la Acequia Real del Júcar, sita en la calle
Correo Viejo, para denunciar los problemas de salinización de la Albufera y reivindicar
que se asigne al Júcar un caudal ecológico «proporcional» a la importancia de este
río.
La destrucción de la Albufera de Valencia
Lo que hoy contemplamos diez kilómetros al Sur de la ciudad de Valencia, la renombrada
Albufera, no es más que la resultante de un conjunto ininterrumpido de acosos a una masa
de agua. Como sucede con las marismas béticas, nos encontramos con una privilegiada
situación en lo que al proceso histórico se refiere. Es decir, que contamos con
testimonios de lo que fue este lago litoral hace 2000 años y cómo ha ido
transformándose hasta alcanzar su mínima expresión actual.
En este sentido, hay que referirse a una compleja y poco delimitada disciplina académica
que recibe el nombre de geografía humana. Se trata de la materia que se enfrenta al
análisis y descripción de todas las modificaciones realizadas por el hombre en el
paisaje. En las zonas llanas apenas queda nada de nuestra geografía donde no aparezca la
aplastante huella de la humanidad.
Mucho antes de que el hombre se asentará en el benigno litoral levantino, uno de los
mejores ambientes del mundo para el desarrollo de la agricultura, lo que hoy llamamos
albufera respetando un término árabe que significa el lago- era más
bien un mar. Una profunda ensenada se extendía desde la desembocadura del Turia hasta la
del Júcar.
La presencia de una pequeña colina hace 150 millones de años, junto con la dirección
predominante de las corrientes, provocó la lenta pero continua acumulación de
sedimentos; éstos fueron arrastrados por los ríos en una línea recta que
hipotéticamente unía, en un mapa todavía por levantar, las desembocaduras de los dos
cursos fluviales.
Un estrecho brazo de arenas muy móviles, de hecho todavía hoy pueden distinguirse
perfectamente los trenes de dunas, fueron aislando el mar interior del amplio
Mediterráneo. El proceso, que por hallarse en una fase muy similar en lo que a su
juventud se refiere, puede ser comparado con el actual aspecto del Mar Menor, se ultimó
hace unos 2 millones de años.
A partir de entonces se mantienen equilibrios entre la salinidad que aporta el mar con sus
mareas y la dulcificación de las aguas de la albufera, que recibe multitud de pequeñas
escorrentías de toda su comarca.
En cualquier caso, el lago se descongestiona por dos estrechos canales que lo comunican
con el mar. Esta circunstancia permite una muy singular técnica agronómica, que consiste
en interrumpir el vaciado de la albufera durante los meses de noviembre, diciembre y
enero, con lo que las tierras contiguas, mayoritariamente dedicadas al cultivo del arroz,
quedan inundadas. Entonces puede comprobarse la magnitud que en tiempos medievales tenía
este gran lago litoral que así decuplica su extensión.
Pero, como decíamos al principio, la comarca natural a dejado de serlo. La gran ciudad
casi llega a las orillas. Grandes complejos industriales contaminan las aguas de uno de
los enclaves húmedos de mayor importancia de nuestro país.
Las playas son invadidas por decenas de millares de personas. Los pescadores apenas
cuentan ya con aquel maná que se escondía en las aguas de la Albufera. El hombre ha
arrinconado definitivamente una de las manifestaciones más bellas de todo el litoral
mediterráneo.
Es la hora de l'Albufera
Gracias al esfuerzo de muchos, de tanta gente que durante años viene trabajado, tanto
desde la Administración, la gestión política, o el estudio riguroso, desde la
reivindicación a título individual o desde grupos sociales sensibilizados o, incluso,
desde la denuncia pública en los juzgados o en los medios de comunicación, desde el
voluntariado o la divulgación de actividades en el medio natural o, incluso, desde la
propia experiencia de las gentes que han nacido y vivido en el territorio, gracias a todos
ellos, mayoritariamente personas anónimas que fueron conscientes de que el patrimonio
natural valenciano era digno de protección, podemos hoy afirmar que la Comunidad
Valenciana alberga -todavía hoy-, importantes tesoros naturales, verdaderos y auténticos
oasis de vida, donde irrumpe una variadísima fauna y flora.
El hecho de que podamos contar en nuestro territorio con varios parques naturales que, por
su extensión total nos sitúan muy por encima de la media nacional, en cuanto a
superficie de suelo protegido, es todo un privilegio que los valencianos podemos y debemos
disfrutar como titulares -que lo somos- de ese patrimonio natural que hemos recibido.
Algunos de esos parques naturales fueron, en su día, motivo de protección al representar
su ecosistema la mayor diversidad que puede encontrarse en nuestro planeta; me refiero a
los humedales. Y, de entre todos ellos, tan próximo y -a la vez- tan desconocido, ahí
está, tan emblemático, peculiar y complejo, el parc natural de l´Albufera.
En l´Albufera, considerada junto con Doñana y el Delta de l´Ebre los mejores humedales
de la península ibérica, destacan considerables colonias de garzas y golondrinas de mar
que conforman la población de aves nidificantes, mientras que durante el invierno acoge
importantes concentraciones de patos, gaviotas y limícolas que se distribuyen por el
cielo de sus más de 21.000 hectáreas, siendo válido cualquier sitio, desde la orilla
del mar hasta cualquier arrozal, para observar en los pasos migratorios a estos
incansables viajeros alados.
No sólo la avifauna tiene una presencia notable. El catálogo botánico incluye especies
endémicas o raras, como son algunos limonium o la trencadalla e impresionantes flores
litorales como el lirio de mar y todo ello, dentro de una gran variedad de realidades
naturales que nos llevará a conocer desde las sufridas comunidades vegetales que tapizan
las dunas costeras hasta las mas resistentes de la maquia mediterránea, pasando por
carrizales, juncales, arrozales o interesantes conjuntos de plantas acuáticas.
Todo esto y mucho más, resulta que se encuentra a tan sólo diez kilómetros de la
tercera ciudad más poblada de España. Este cúmulo de vida coexiste, por proximidad y
vecindad, con uno de los puertos marítimos con mas tráfico comercial y activo de Europa
y completamente abrazado por otros doce dinámicos municipios, algunos núcleos
turísticos, cerca de 3000 industrias y algunas infraestructuras viarias que atraviesan el
territorio protegido de norte a sur por las que se desplazan a diario, no solo el millón
de habitantes que viven y trabajan en las inmediaciones.
Por si fuera poco hay que añadir a estos, algunos otros ingredientes, como la tupida red
de caminos rurales transitados no solo por agricultores, sino también por propietarios de
apartamentos costeros y, entre otros, automovilistas noctámbulos que tratan, así, de
evitar ser sorprendidos por supuesta conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas
pero, además resulta que si la mayor parte de la propiedad es de titularidad privada y
si, por último, cualquier decisión está sujeta a una maraña de competencias de
distintas administraciones públicas, tenemos como resultado que esa eclosión de vida, en
las condiciones y circunstancias descritas es un verdadero y auténtico milagro su propia
existencia.
Es evidente que estamos ante un escenario complejo. Tanto, que ya viene siendo reconocido
como el más complejo del mundo. Y sobre este escenario, los actores sociales, económicos
y culturales, entre los que personalmente me incluyo, que venimos estando, desde nuestros
ancestros, vinculados inseparablemente a esta tierra, como un elemento más de su propio
paisaje.
A nadie hoy se le escapa ya el hecho de que ningún parque natural es tan complejo como
este, por lo que al normalizar su protección, deben ser tenidos en cuenta,
necesariamente, múltiples aspectos.
El primer aspecto y principal motivo de interés, lo que en Derecho sería el bien
jurídico protegido es su biodiversidad, esa eclosión de vida que acogen sus aguas
someras, impulsando las acciones que posibiliten su mejora, sin dejar de lado la especial
regulación de aquellas actividades tradicionales y, por otro lado, compatibles que allí
se desarrollan desde tiempo inmemorial: la caza, la pesca, el cultivo del arroz o su
siempre sabrosa gastronomía que están tan arraigadas en sus gentes que no se entienden
sin l´Albufera o esta, sin aquellas.
La suma total tiene como resultado un conjunto de factores que hay que considerar a la
hora de legislar y ese es el gran reto en el que, no solo desde la Administración, sino
también desde la sociedad valenciana hay que asumir y superar.
Ese reto no se puede lograr sin la colaboración de todos, porque todos, absolutamente
todos, por encima de ideologías o de adscripciones políticas, debemos involucrarnos y
sumergirnos responsablemente en su protección. Las herramientas con las que se cuenta
ahora pueden tener aspectos positivos y negativos, como las tuvieron otras antes, pero
esos instrumentos normativos dejan abierta la puerta al posterior perfeccionamiento.
Este debe ser el punto de inicio a partir del cual cada uno de nosotros y cada sector del
entramado social valenciano, no solo puede sino que, además, debe aportar su conocimiento
y colaboración bienintencionada. Unas veces bastará con no tirar un papel al suelo,
otras se tratará de exigir responsabilidad política, legislativa, o un cierto rigor
científico, un planteamiento serio y coherente o tan solo cumplir las reglas del juego en
el aprovechamiento cinegético.
L´Albufera y sus secretos aún pendientes de desvelar, sus asombrosas y espectaculares
formas de vida, lo he dicho antes, es de todos nosotros, pero también de las generaciones
que ya vienen detrás y, ahora, -como otros antes y seguro que otros después-, tenemos el
reto de conservar y mejorar lo que nos legaron. Ese es el espíritu que debe movernos para
evitar que el parc natural de l´Albufera pueda sufrir también otro tipo de
contaminación sobrevenida, la que obedece a intereses de ideologías, colores, números,
sucesos o personas.
Unámonos, también aquí, trabajando para ser la generación que más hizo en favor del
espacio natural mas emblemático de los valencianos, asumamos las coincidencias y
empecemos a trabajar como así ya algunos lo han entendido.
El Parc NaturalL de LAlbufera per al poble
Noticia enviada por la "Fundació dAmics del Parc Natural de
lAlbufera" también publicada en noticias de prensa local: LEVANTE-EMV del
6-03-04
La Conselleria de Territorio y Vivienda cuyo Conseller es Rafael Blasco, tienen la
intención de proponer al Gobierno Valenciano la aprobación de un Decreto para modificar
el régimen de protección del Parque Natural de lAlbufera. La primera lectura de
tal borrador de Decreto resulta alarmante porque trasluce ya sus verdaderas intenciones.
Aunque lo hayamos olvidado, la zona de la Albufera y su Devesa fue anexionada en el siglo
XIII por el Rey Jaime I a la Corona por sus extraordinarios valores naturales que
siguieron preservando todos los reinados posteriores y así se mantuvieron hasta
principios del siglo XX, cuando lAlbufera y su Devesa fueron cedidas al Ayuntamiento
de Valencia con un único destino y condición indispensable: su uso y disfrute por todos
los valencianos.
Tal condición fue respetada hasta que, en tiempos de la Dictadura, se recurrió a una ley
trampa para poder expropiar la propiedad pública, por definición inajenable. En efecto,
se habilitó el engaño con el pretexto de construir un Parador Nacional, pero la
intención subyacente era en realidad liberar la Devesa de su antigua y bien cuidada
protección y distribuirla en parcelas para su completa urbanización. Interesa recordar
que el proyecto resultó fallido y solo condujo a aumentar la deuda del Ayuntamiento de
Valencia.
Pero lo más interesante es que la ciudadanía valenciana se opuso al proyecto y, en un
movimiento insólito, sin precedentes, al grito de El Saler per al poble, forzó la
reversión de aquel Plan de Urbanización del Monte de la Devesa del Saler y desembocó
pocos años después (1986) en la declaración del Parque Natural de lAlbufera,
contando con la oportuna aprobación consensuada de todos los grupos políticos emergidos
con la Democracía. Resulta obvio, a la luz de esta historia reciente, que la declaración
del Parque Natural llevara aparejada la imposibilidad absoluta de cualquier tipo de
reclasificación del suelo no urbanizable protegido.
Casi 20 años después, el Parque Natural más emblemático y reivindicado por los
valencianos no parece haberse consolidado suficientemente en el ánimo de nuestros
dirigentes que, sin pudor alguno, vuelven a exponer sus intenciones opuestas a la
conservación de dicho Parque, es decir a costa del patrimonio natural público.
El borrador de Decreto alude a la necesidad de no perjudicar la actividad cotidiana
de la población residente, ¿no debería decir los intereses especulativos de
promotores urbanísticos? También menciona la necesidad de contemplar la expansión
vegetativa de los núcleos urbanos. ¿No debería decir expansión especulativa puesto que
el crecimiento vegetativo de estos núcleos urbanos es negativo? Además todavía queda
suelo programado sin desarrollar dentro de estos núcleos urbanos y, por ejemplo ¿por
qué no se han desarrollado los suelos urbanos que en su día se habilitaron para la
expansión de El Palmar?
¿De que recurso va a vivir la población del Parque? ¿O va a tratarse de población
extraña, sin apego a los recursos tradicionales?. No se puede separar la población de su
recurso. Y en realidad ¿cuántas viviendas, si se trata de eso, hay ocupadas
permanentemente en los núcleos urbanos del Parque y en cuántas sus moradores viven de
él? No hay que ser egoístas ni ambiciosos, el territorio es nuestro verdadero patrimonio
común y debemos aprender a respetarlo y defenderlo hasta el final, preferiblemente antes
que sea demasiado tarde.
No debemos ser tan ingenuos, el borrador de tan torticero decreto es solo la punta del
iceberg, imprescindible por otra parte para poder poner en marcha la segunda andanada: el
Plan Rector de Uso y Gestión ideado por la Consellería de Territorio y Vivienda. No se
trata de favorecer a la población residente, desde siempre olvidada en los sucesivos
proyectos estrella promovidos desde la esfera gubernamental, sino de complacer las
expectativas inmediatas de los poderes económicos. ¿Cuándo se han acordado de apoyar
las necesidades del pueblo de Pinedo? ¿O las del Palmar?
Seamos claros; ambos borradores, el nuevo Decreto y el PRUG, contravienen la normativa
vigente de Parque Natural: su declaración y el Plan de Ordenación de los Recursos
Naturales, porque no representan sino un paso atrás, un primer intento de desprotección
en aras de oscuros intereses particulares a costa de un patrimonio común que ni siquiera
nos pertenece a todos, sino también a las generaciones futuras. No nos engañemos, el
Parque Natural de lAlbufera no admite más reducciones y esta ya limitado a la
mínima expresión requerida para la conservación de sus valores naturales que, no lo
olvidemos, han recibido el reconocimiento internacional a través de su inclusión en la
red Natura 2000, es un ZEPA de la Unión Europea y está en la Lista del Convenio
Internacional de Ramsar. A todas esas instancias recurriremos, si es necesario, para su
protección, ya que podría suceder que el Gobierno Valenciano no cumpliera con ese
compromiso.
La inicial perplejidad e ingenua expectación que en su momento generó el cambio de
nombre de la Conselleria de Medio Ambiente por el de Territorio y Vivienda revela hoy más
claramente su verdadero significado: primero se suprimió su título, ahora pretenden
suprimir su función de salvaguarda del Medio Ambiente.
Una Albufera en plena ciudad
Bloques de fincas conviviendo con chopos, olmos y una gran superficie de agua dulce que
recuerda al más famoso de los lagos valencianos. La Albufera no ha cambiado de
ubicación, pero bien podría parecerlo, porque desde el pasado mes de junio, los
paseantes que se dan una vuelta por el parque de Marchalenes pueden contemplar una
réplica del lago en la que no falta detalle alguno, ya que a pesar de estar lejos de
alcanzar las 21.000 hectáreas de superficie que ocupa el original, ha sido recreado con
sumo cuidado.
El pequeño lago se encuentra ubicado junto a la Alquería de Félix, un espacio del siglo
XIV que ha sido rehabilitado y que se usa en la actualidad para mostrar a los más
pequeños cómo son los humedales valencianos y sus características, así como las
propiedades de su vegetación. La Escola de Natura, nombre que recibe el proyecto creado
por el Ayuntamiento, comenzó su andadura en septiembre y desde entonces ya han pasado por
ella más de 500 personas, bien por libre o a través de colegios, ya que la actividad
está dirigida fundamentalmente a los más pequeños.
Las visitas duran aproximadamente una hora y desde el principio intentamos que sea
algo interactivo para los niños, no una simple explicación, donde puedan participar y
pregunten todas las curiosidades que tengan sobre el lago, explica Jordi Oms,
monitor de las actividades.
Vídeos, cuadernos y preguntas A través de vídeos y cuadernillos de trabajo, los más
pequeños aprenden cuál fue el proceso de formación de la Albufera, las propiedades de
las plantas, los animales que la habitan y la localización de las principales zonas
húmedas de la Comunidad. Perguntas sobre la profundidad del lago, si el agua es dulce o
salada o para qué sirven las plantas, son las que más se repiten en las jornadas en que
los escolares visitan el centro.
Hay mucha variedad de plantas y de árboles, cuyos usos se remontan a antiguo y que
se pueden encontrar en la Albufera de verdad. Pocos saben que la madera del olmo se
empleaba para hacer barcos, que las primeras cajas de embalaje se hacían con chopos, que
de los sauces se extraían compuestos con los que se hacían aspirinas, o que la madera
del almez es tan flexible que se utilizaba para hacer bastones y aperos de labranza. Hoy
ya no se utilizan así y los usos han pasado a ser simples curiosidades que contamos a los
niños. De esta forma aprenden cosas diferentes, explica Oms.
El siguiente paso para acabar de completar la recreación del lago es tener un pequeño
acuario, que llegará en breve. Con los nenúfares y el resto de plantas que flotan
sobre el agua es imposible que los niños vean el tipo de peces que son habituales de un
humedal, así que vamos a tener un acuario en el que se podrán ver ejemplares de samaruc
o de fartet, que incluirá una recreación exacta de la vegetación acuática,
añade el responsable.
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